12 de mayo de 2015

Tiempo relativo

En el horizonte, un jirón de sueño va tomando forma, a medida que el calendario va deshojándose.

Allá, al fondo, se ve ya cómo asoma, poco a poco, un anhelo atesorado con mimo, un deseo compartido y lárgamente esperado, un pedazo de vida vestida con sus mejores galas, pintada con los colores trémulos de un atardecer.

Mientras acaba de llegar el momento preciso en que nuestras miradas se crucen  y nuestros cuerpos se busquen a tientas y se incendien indisimuladamente, finjimos cierta serenidad, disfrazamos la espera de rutina gris y miramos, de soslayo al terco reloj, que sigue empeñado en retener, egoísta, los minutos.

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